Colosal y ruidoso entra en el escenario un extraño, mira hacia ambos lados, da un golpe de tacón y se pone a bailar nervioso, entre la absoluta expectación.
Se oyen voces y murmullos sobre la actuación;
-Lo hace bien-
-No, lo hace mal-
-Yo creo, que le falta pasión-
No se dan cuenta señores, por lo visto está claro que no, que este muchacho baila para un único espectador, que chismorreen si quieren, que hablen mal, bien, o qué se yo; pero que no tomen partido en esta historia de dos.
...Y yo balo aún en tu nombre...
En un mar de palabras...
miércoles, abril 16
El bailaor
...O algo así dijo
Luis
a las
1:45
2
represalias
Hablamos de de la prosa lírica
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