lunes

Sí, política...


Y el rey,
¿A quién vota?
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Los hay, que dicen que a Dios

martes

El escarabajo azul




Soñador que busca el olvido piensa en alto en el silencio, y un escarabajo perdido escucha desde el techo un silbido.
-Maldito arquitecto!!- grita, -Siempre andamos con lo mismo, que si mil agujeros para que entren los mosquitos, que si un respiradero en medio del pasillo, que si ratas, que si moscas... y todos haciendo ruido!!-
El soñador impaciente pega un alarido
-Oh! Dios mío!-
Todo queda en silencio, todo el mundo está dormido; corta el aire el escarabajo con un horrible zumbido...
Y el soñador en busca de olvido, que solo intenta buscar alivio olvidando tanto desatino, pega un golpe al vacío dejando K.O. al susodicho bicho. Este aún moribundo por el suelo grita desorbitado y malherido,
-Ayuda!!, me muero!!, nadie socorre mi grito??-

Finalmente, último acto, muere el bicho; dejando un silencio baldío...


lunes

Mariposas desestructuradas



Los días narrados se hacen más divertidos.


Los peces de colores no son más felices por ser de colores, las uvas, se comen también en noche buena, y en navidad... Yo no estoy en venta, voy de regalo con el mejor pedido.


-Para mí!-


-No, usted no ha pedido nada a esta empresa-


Llego tan tarde a los sitios que se me caduca la leche de casa, y aunque voy siempre con prisas, llego siempre tarde. Las cerillas se me consumen antes de encenderlas, y el autobus, en cuanto me ve, arranca... Los lunes, me levanto a las 12 y las llaves, las dejo al final de mi calle.


Son la 1:45 y todavía no he cenado!


El sol apunta siempre a la una, porque solo hay un sol y una sola luna; si unes las estrellas, te sale un garabato, pero tienes que empezar por la Osa Menor. El aire huele a limpio y hace un rato he echado laca, la gasolina huele a acetona, y la acetona, a gasolina y los palillos sólo valen para hacer estructuras portantes y desestructurarse por entre los dientes.


Hiciese o deshiciese no es tan complicado de decir! Y magnífico, es mágico sin el "nif", de hecho


todo lo magnífico tiene algo de mágico, aunque sólo sean las letras...


Poesía de barrio marginal

Poesía de barrio marginal, cuchillas afiladas y al filo de la noche me corto la garganta; he visto en este mundo un niño reinsertado, una mujer vagabunda, un gato en el tejado, un sueño que no acaba tendido sobre una cama, una muleta descompensada, zapatos viejos, arañas, y al lado de casa un bar viejo donde pasan drogas blandas.
La ventana de la cocina está a una altura poco precipitada, y por allí saltan los niños que son castigados a sus camas; he visto que muchos vienen con intención de “joder la tana” los hay que no quieren aprender nada pero les pica la curiosidad y por ahí, cuando se rascan, entra el ansia. He intentado plantar cara a un niño de nueve años y este me ha dado largas por no partirme la cara, me han mandado callar, he perdido la calma y a punto de precipitarme y saltar por mi propia ventana, he respirado hondo y he hablado con propiedad:
-Mirad niños, hay un problema, yo solo vengo una tarde a la semana, y solo vengo dos horas, es lo que hay y hay lo que falta, yo me esfuerzo en mi mayoría por abarcar más de los que callan, pero se me hace imposible luchar contra vuestra voluntad.
Ahora mismo me levanto y me voy a la calle, quien quiera seguir conmigo que me siga levemente, no propongo problemas para los que pretendan quedarse, es más, les digo, que no estorben a conciencia y no muestren arrogancia si realmente no quieren hacerlo-
Así levanté de mi asiento y mientras recogía mis cosas se me acercaron unas mocosas, dos gitanazas preciosas:
-Queremos aprender pero estamos aburridas, nos gusta más cantar que estar “sentás” y “jodias”, asin que marchamos pa la casa que la Jana no ha venido a ver si quiere salir y nos vemos el partido-
-Está bien-, respondí, -El fútbol es matemática pura, y si os sabeis la tabla del seis, disfrutareis como ninguna; dos piernas por jugador, tres cambios por partido, una tarjeta roja y tú ya te has perdido; un balón en el campo…, millones de aficionados… el cálculo me sale absolutamente desequilibrado-
-Desorbitado- me dijo una.
-Exacto!- yo respondí, -Desorbitado el rebaño que admira jugar así, esa expectación que se crea por un PARTIDO DE MIERDA-
-Yo no me perdí!-
-Pues encuentra la inteligencia para seguir aquí, que el día de mañana, si no quieres fregar casas o esperar a tu marido que llegue de ver EL PARTIDO, debes saber sin duda alguna, al menos, la tabla del seis:
¿Seis por una?-
-Seis!-
-¿Y seis por dos?-
-…-
-Pues son doce, los mismos que vosotros, los que ¿a dónde habéis venido? ¿qué pretendéis de la vida? ¿Que alguien os la solucione mientras veis el partido?
Seis por tres, dieciocho…-
-Por el culo te la entocho!-
-No muchacho, dieciocho son los años que tendrás cuando pases del correccional a la cárcel si sigues haciendo lo que haces.
Seis por cuatro, veinticuatro; la edad de la muerte de tu hermano.
Seis por cinco, treinta; los que lleva tu abuelo en la trena.
Seis por seis, treinta y seis, a los que muchos no llegareis.
¿Os queréis aprender las tablas y cambiar vuestro destino? ¿O preferís iros ahora todos a ver el partido? Yo puedo seguir sólo la tabla, me la sé perfectamente, sólo hace falta mirar atrás, por las calles, en las esquinas… están todas las soluciones de estas tablas malditas.-
Dos marcharon a la calle, uno de ellos volvió a entrar estado ya el orgullo asentado y calmadas las ganas de fumar…
-Y ahora escribamos la historia que queramos contar!-
-Yo quiero una de una princesa!!-
-Yo una de un animal!!-

Al fin y al cabo, son niños; no se puede evitar…

sábado

De los animales adorables

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Mi mejor amigo, mi novio y compañero de cama es un animalillo de 20 centímetros de alto y 30 de largo aproximadamente, tiene un antifaz negro, precioso, que le llega a la altura del labio superior, es el único que me comprende siempre y con el que tengo mis "raspis" y mis enfados; es sin duda la persona más inteligente que conozco y la que lleva una filosofía absolutamente cordial, y la única que siempre me recibe con un buen gesto.
A veces siento que soy un gato; los gatos, estos animales incontrolables y absolutamente pasivos. Este animal, no se exalta si es feliz. Sus movimientos son como pequeñas sombras que se adaptan a cada recóndita esquina pegándose a las paredes; es un movimiento perfecto hecho por pasos, como pequeños fotogramas. Sólo este animal en una situación de peligro, su cuerpo reacciona como el hielo sobre el fuego, se trasforma de un estado a otro saltándose todos los intermedios, pasa de sólido a un gas vapor; pues bien, los gatos, también deben sufrir "de sublimación".
Estaba yo tumbado en mi cama, tranquilamente observando a Nicolás, (uno de los compañeros de mi vida, un componente más de mi familia) mientras este se estiraba y bostezaba desde el otro lado de la cama cuando atendió de mi mirada, pareció tranquilamente sorprendido y me hizo un guiño de confianza, calmadamente se estiró una vez más y se puso en pie despacio, lentamente avanzó por aquella inmensa llanura desértica, entre mantas sábanas y edredones sin grandes dificultades, hasta llegar, tras cruzar la enorme distancia a la misma fachada de mi cara. Aún con los ojos entreabiertos me sonrió cuando le acaricié lentamente el pecho y un poco la cabeza y el lomo. Siguió andando lentamente cruzándome por las caderas hasta tumbarse en mis piernas junto a mi mano, me contó que hoy no había sido un día duro como ayer, que ayer entre la nieve y la gata del vecino, la cuchara que escondió debajo del mueble del salón y la discusión que tuvo con mi madre por supervisar y catar la lubina que había descongelado, había quedado agotado y hoy quería relajarse y descansar. Yo le conté que hoy tampoco había sido muy especial pero que me encontraba relajado y satisfecho por esta semana y que esta tarde y esta noche pintaban interesantes.
Me sentí como él, por pequeños movimientos tan suaves que el medio no notaba su esencia ni su sonido, me moví como él, me sentí un ser increíble, dispuesto a subirme al tejado a observar la noche y la niebla blanquecina, me propuso un plan y yo acepté. Rascó un poco la ventana del balcón y salí con él. Nos sentamos en el suelo, yo con una manta y él sobre mis rodillas, comprendí ahí que era él, mi gran amigo, donde no hacían falta las palabras por su parte, que yo le escuchaba igual, y comprendí ahí la falta que teníamos.
Nosotros, seres humanos, lo absorbidos que estamos del mismo entorno que nos rodea, lo separatistas y despegados que somos, lo poco cariñosos. Y hay una tradición que pretendo nunca perder, eso de dar abrazos me parece algo maravilloso, el último resquicio que nos queda de humanidad, de naturalidad, o quizá en casi todos los casos de pureza (quiero pensar), es lo único que nos salva de la maquinalización que hemos sufrido (a contra de la animalización).
Propongo pues, ser más animales, y menos máquinas, un poco menos correctos y un poco más humanos. Porque al menos de vez en cuando, como decía mi amigo, es bueno olvidase de los protocolos y el miedo al rechazo y recordar el actuar de forma impulsiva y natural.
Venga señores! Que parece que no tenemos toda la vida para querernos pero si la tenemos para odiarnos, y que el tiempo desperdiciado es regalarle a la muerte nuestro triunfo.Porque me repito en mí, pero

-Si no dices lo que piensas en cada momento, pierdes momentos-

Y yo, no estoy dispuesto.