viernes

solo

Tientos y golondrinas,
llemas de dedos que me acarician
qué solicitud màs grande!
qué grande la envidia!

sentir que quiero estar acompañado y sin embargo estar tan solo...
brazos que no sirven
brazos que empiezan en los codos

hoy los logros son nulos
no caben en ningun libro
hoy de puro cerramiento
me ahogo

quiero pasar de pàgina
quiero ser otro...

miércoles

Propuestas del instinto

A la presión exahusta de tu mente, al subsconciente delirante, al fulgor precipitado de una conclusión incoherente.
Y es así, en el triunfo de un salvaje establecido, de una precisión platónica de lo que mece el olvido;  no desprestijiemos el alarde escondido, la profusión innata de lo desconocido,
la canción metafísica de la danza, puesto que la conclusión es un término de balanza y alarguemos la moraleja de las sustancias.
Despierta en tu conocimiento el valor de tus deseos, piensa que lo nuevo siempre puede ofrecerte eso; ahuyenta la solicitud de tristeza, y aumenta con presteza aquello que te mantiene en alerta.
Las horas, incondicionales enemigas siempre serán precisas, siempre te meterán prisa en la condición de tu cuerpo, sustancia impalpable que domina con un temple casi siniestro, todo lo que es de éste mundo que puedas verlo, tocarlo, sentirlo o tener noción de ello.
Establece tu alcance como infinito, hazte propuestas sinceras y comete algún delito, designa en tu mente un distrito en intenta afinarlo con juicio, deriva tu mente a la deriba cuando duermas, y sueña siempre que puedas; conmemora la presión que te engrandezca y avala siempre aquel que confirme tu existencia o tu mirada.
Sé tú, y a veces, no digas nada, deja que te descubran las personas a las que amas; reconfirmate en tu conocimiento y en tu aprendizaje y date la confianza que te mereces; observa a tu adversario como una vertiente de la que puedes sacar algo y aprender, siempre.
No te olvides de ti y de tu humanidad indulgente, trabaja con el presente para ser más consciente de tu entorno, ayuda a quien puedas y esfuérzate con asombro por ayudar a cumplir a la gente sus propias metas; siempre y claro, que ello no interrumpa de forma concreta, el alcance de la gente que te rodea.

Forma y gracia



Cómica dichosa pone en duda el tránsito a la prosa,
piensa recelosa llamar a su musa y encerrarla, 
arrancárle las alas
para que no escape, 

y sólo en el delirio de intentar atraparla, ella se rie de la situación a él le embarga
puesto que observando desde cerca, en vez de dar solicitud y rienda suelta a sus deseos, 
prefiere esperar como él se cansa, como decae su ego al ver que no sabe nada.

Pero al reírse tan contenciosa al desacato, a la ignoracia y al empate que lucha en su mente por ver quién es más hombre, ha olvidado guardar sus espaldas y el viento sigiloso a hecho caer las ansias sobre el tejado escombroso y cae la musa en el suelo encontrándose frente a frente; en una misma estocada los dos se hielan por dentro como cuando cae la nieve, y palidecen repentinos, y no saben qué decirse, cómo reccionar o qué delirio volverá a poner en calma dicha estación de servicio.

Entonces respira profundo, su ira ya no es tanta, se abraza a ella que ella llora por reírse a sus espaldas, y se funden de nuevo en uno, todo se transforma en agua, clarean los rios las lágrimas, y las alfombras mojadas tintan de nuevo los afluentes que riegan toda la casa...

Gritan al fondo los cerdos, las gallinas y las cabras, los pavos ungen sus colas para merecer a la muerte, el alimento y la gracia que antes eran escasos ahora sobran y desbordan las palanganas para denotar su abundancia, el ritmo remansa su curso, empieza a guardar la sangre porque sabe que no es infinito, y entre tantos gritos y abrazos, abundancia de la gracia sobre el fracaso, y tanto saber tan necio que busca meterse en boca para volverse alimento, sube la disonancia, el ruido se hace insoportable, cables pelados cortocircuitan sobre la sangre, y explotan de nuevo los logros de los complejos e insoportables modos.

Así se descalabran las sobras de la abuncia, asi se encadenan las masas, así pierden el sentido los hombres, así, y solo así, hoy no hay pan para los pobres.

jueves

Como Insectos Internacionales

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Cargo en pálpitos el recuerdo de unos ojos que se apagan, sueño en el libre del agua con una planta en forma de casa, trenzo totora en mi cabeza, hago largas trenzas de una isla a otra surcando los principios hasta –ahora-. Practico esa jerga idiota, trabo la lengua con mi propia lengua y me insulto en mi propio idioma; el suyo acaricia mi garganta, hablar por hablar me produce nauseas y sin embargo mi naturaleza –flota-, flaco el nombre, ideal la palabra que descarta adversidades, desligada con las palmas.

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Manos morenas, líneas paralelas por tu mano izquierda, piernas morenas, pasos firmes por las laderas, piernas morenas, pacen las llamas bajo las estrellas, manos morenas tocan tus piernas. Tuesta el sol al alba, van los pies descalzos, salen las durezas en el alma, yagas sin zapatos, zapatos sin casa, bolsillos infinitos de donde salen las lágrimas; hoy estando en la cama soñé con un niño que no tenía de nada, que lavaba la ropa los fines de semana, que jugaba a cantar en la plaza con una gente extraña que ha irrumpido esta mañana en su pueblo, que ha cambiado su visión de lo perfecto; que no existe lo perfecto.




Siento el correr de las aguas, siento el agua correr por mis arterias más altas, la siento en la cabeza y en la espalda, siento el flujo del mundo correr por mis venas, tanto lo siento que me mezclo con el agua; corro río abajo hasta donde lavan las sábanas, yo mismo froto con las manos y con la cara, hago remolinos y vuelvo hacia arriba en el río, tiro a la gente de sus balsas y otra vez me mezclo conmigo porque esta vez he caído al agua.
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Cruzo mi mirada con la bestia del ruedo, paro en seco para no hacerle daño, -no me obligues, no quiero- pero se empeña la bestia en plantarme los cuernos. Capitán Veneno me llaman, soy el rufián de la damas, (el resto de la vacas), soy el señor de este lugar, Arequipa, nada más, y no necesito más. Pero de repente el ruedo se empieza a hacer circular, -Oh dios mío!- pienso, pero no puedo gritar, me estoy volviendo loco, soy un animal predestinado a ser sacrificado para un “Dios” inmoral, el Europeo clase-media-alta, dueño del capital, decide si soy digno de vida, o si debo expirar; el señor Dinero sucumbe, cambia –valores- por –dólares- y en el Machu-Pichu irrumpe “nostra illustris sociĕtas”.

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Mientras duermes





A veces olvidamos las conclusiones que un día hemos encontrado


...y yo encontré esto por ahí:











Te miro mientras duermes, me provocas tantas cosas, que deseo irme y no verte y no tener cerca tu boca, para que no me tientes…
Pero luego despierto, y tan cerca está tu cara, que me parece imposible evitar el besarla, y cuando el alba se levanta, con ella mis fantasmas inundan toda la casa. Arden mis manos al tocarte, arde mi cuerpo con tus suspiros, tú duermes, yo olvido, y olvido de mí en tu mente, y tu cuerpo no está presente, y tú dormido, y yo respiro fuerte, no sientes el fuego que a mí me prende, yo siento un fuego que tú no sientes.
Yo te abrazo, estás inerte, te creo muerto víctima del sueño, y yo vigía camino despierto entre las dunas de este desierto; hace frío ahora, se escapan de mis párpados las horas, el tiempo se demora, las olas blanquecinas tintan las aceras de la puerta Zamora, cuidadoso camino por los adoquines amarillos de mi memoria, camino derecho al palacio del mago de Oz, él me dirá que necesito para hacerte entender que quiero despertar contigo cada amanecer…
Pero al llegar allí, y al hablar con él, él me hizo entender…

No puedo tatuarme en tu piel, no puedo suplicarte el deseo, no puedo dormir contigo si no te quiero, no puedo buscar en ti un beso que nunca obtengo, no puedo regalarme a ti por un simple beso, no puedo evitar discutir contigo si es eso lo que siento, no puedo decirte nada porque me quedo sin aliento, no puedo aplicar la razón porque enseguida la pierdo, no quiero olvidarte porque en realidad, no puedo, pero lo que en realidad no puedo, es el obligarte a quererme, y encima, como yo quiero…






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Un consejo... Sé más alto que tu muro de sueños

Sensible al conocimiento

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Es necesario mirar al cielo para no perderse,
Es vital conocer tu cuerpo,
Es sensible al conocimiento que te acaricia la mente,

Soy la mitad del deseo, la cuarta parte de un consejo, el valor indecisorio de un complejo, soy la mitad de tus ojos, y tres dedos de tu mano izquierda; a veces, soy la nauseabunda mierda que acumulas en los rincones, otras veces soy la piel que protege tus partes nobles…
Soy todo en esencia de este mundo porque de todo provengo, soy parte de la tierra que comí de pequeño, soy alma de los bichos que murieron en mis manos, soy animal agotado que busca el fruto que he plantado, soy los pájaros a los que alimento, soy el aliento de mis perros, soy las manos que doy para reconocernos; soy el abrazo escondido que salta de mi pecho, también soy el olvido, el olvido de una noche con tremendos desconocidos, soy las sábanas donde duermo lejos de mi cama, soy mi casa, y las casas donde habito.
Soy las prendas que me pongo para empañarme afligido, soy el ruido que se crea en el silencio sombrío, el alimento de los piojos y el agua que corre en el río buscando asombro, soy todo lo que entra en contacto conmigo, todo lo que oigo, pruebo o miro, todo lo que toco y lo que percibo; todo en realidad, es tan tuyo como mío.
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Porque una vez que has muerto, tu alma, tu cuerpo y tus miedos, se transforman en meros pensamientos, olvido que se esparce donde fenece tu cuerpo, pasto de los insectos que perecieron en tus manos, tierra verde del suelo donde te han enterrado, comida para los buitres, al sol desecho humano, eres paciencia en la tierra y los abetos que crecen llevan en sí tu primavera, tu alma corre por sus venas, sus raíces te atraviesan y tu ya no piensas, sólo perteneces al todo de donde un día saliste, transformas tu existencia en mil esencias irregulares, en complejidad de ilusiones de otros niños que cazan bichos, en los pájaros que sobrevuelan tu desdicha, en los tréboles de cuatro hojas que inmolan la tiranía…
Eres todo cuando vives porque vives en compañía; eres todo cuando mueres porque perteneces a la vida.

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......If I going back...

Sustancia inquilina













Lo vivo y lo muerto.
Qué es el tiempo, sino el desligamiento mismo del tiempo?
Qué es sino lamento?

El tiempo nos deja en pasado,
y con ello,
el recuerdo se vuelve más pausado,
más lejano y más bello.

Las gentes quedan en pasado,
crecen,
asisten,
yerman
y envejecen…

Olvidamos los cuidados,
las caras,
las manos;
olvidamos todo lo que ha sido en vano…

…siempre olvidamos…

En el presente, solo permanece el aire que me envuelve,
el ruido de los perros que se mueven,
el reloj que da las nueve,

y ya nada de eso existe,

volvemos a contar los despistes,
a caligrafiar al tiempo en registro indefinido,
a escuchar los latidos…

volvemos a palpar el espacio de la carne,
la longitud de los días,
la calle mojada
enseguida
se vuelve un río corriente
que aparece y desaparece.


La lluvia, comienza,

ya ha cesado,
y no sabes cuánto tiempo dura,
o cuanto tiempo he estado mirando…

Conoces a alguien;
mentira.
Según transcurren los días
la gente sigue y se mueve,
y tú te mueves;

dejando en tu movimiento,
un hueco,
un suspiro leve,
que cambia la circunstancia que le precede.

No conoces a nadie
porque nadie quiere
ni puede.




El tiempo es la sustancia inquilina que nos arruga y agrede.
nos cambia
nos olvida




...y nos mantiene.







Hierba divina

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Y en el auge del destino, de repente, un niño truncó el camino de su perro…
No hay ansias ni pretextos que desconfíen el supuesto de hacer real un simple sueño.
No hay sueños ni realidades que pretendan ser solo eso; no hay verdades sin mentiras, ni veranos sin pasatiempos, no existen las tiranías sin tener algún fin bueno; nada es síntoma de lo perfecto, y no se puede meter la nada en un simple agujero.

Sí, a veces, te echo de menos,
a veces pienso en el vino que descendía por tu pecho,
que saltaba desde tus labios en la comisura del lado izquierdo;
a veces, y solo a veces, te recorro de nuevo entero…
Pero el pasado desarrolla un comportamiento adverso,
perecemos nosotros o quizá nuestros sentimientos,
perece nuestro alrededor y desde luego este mata al tiempo…

Deseamos que sea lento,
otras veces, más deprisa;
y cuando el ansia respira junto al corazón
en el pecho,
creemos que lo hemos perdido todo
(“todo” como concepto incorrecto)

Y el ansia se fumiga sólo aspirando hierba divina
que entrega la percepción a otro nivel,
otra situación de jengibre y miel,
y de repente te pierdes con él…

Luces naranjas y barcos de papel, cartón para construir un dintel, música sugestiva hace función de mantel y sobre él, comemos briznas, pastamos flores y comentamos los mejores días del ayer…
Un sueño desmejorado, en ocres, sanguina y sepia; papel arrugado papel mojado que poco a poco se quiebra. No podemos recuperar lo que hemos desperdiciado, tampoco aquello que nos han robado, no podemos sublevarnos ante el estado ni permanecer estáticos ante su mandato.
La convicción es un desatino, y la convección general un mito.

Pero aún nos queda algo, ser fieles a uno mismo,
liberarnos de pecados aprendidos,
esquivar el riguroso del destino,
alzar la voz
y ser un niño.

Sin mentir y dando gritos

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En la longitud de un día

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“Tirar pedradas al cielo a ver si caen las estrellas”,
y pasé la noche entera metiéndolas en bolsas de la compra, despedazas, hechas harina, masa de empanada divina…
Estelas premeditadas se disfrazaban de versos, trasformaban la lejanía de -aquello- que se vuelve –esto-, eran piedras molidas, palabras inverosímiles hacían turno de paracaídas,
limaban lo que ya no era verso
haciendo agua del tiempo,
los segundos eran largos y densos
envolviendo la destreza del supuesto,
y yo allí callado, y muy quieto, permanecía escondido en la intensidad del progreso, y bailaba extravagante en la noche callada, y hacía música con mis pasos y con mis palmas; pero no era suficiente, nada funcionaba, las estrellas seguían cayendo en una ilustre tormenta dorada, los perros se escondían dentro de sus casetas, los grillos, en las macetas, los gatos, en las chimeneas y las niñas con coletas saltaban afuera.
Se hizo la madrugada y sentía el ansia treparme por la garganta, el cielo vacío deslizaba mis silbidos en lúgubres madrugadas donde siempre hace frío, donde la cómoda se llena de polvo y las miradas no suenan; patricidas moscas rondaban la nevera, y cupido ha debido de perder todas sus flechas; yo me asombro, porque pienso en el tiempo; en el trágico suicidio de un sonido; en los ecos que se pierden de mis propios chasquidos… en los suburbios, y en los niños.
Pero me abarca el zumbido, comienza la mañana, mis ojos no se cierran porque no les da la gana, el agotamiento me quiebra, y aún así, no quiero nada, porque no estoy solo, y solo tú me acompañas. Tengo amigos a patadas y nunca les doy las gracias…
Oye, a todos, GRACIAS.
Y sobre todo a ti, Mada.

Pero me siento rodeado y solo, converso con mi situación que me envuelve en un todo y navego por mi mente que cae por mis hombros hasta la catástrofe del codo.

La ineptitud es la vacuna, porque de no saber nunca nada,
nunca nada te quiebra
y nunca nada te da la espalda.

Y ahora el sol se ha abierto el pecho y luce con todo su cuerpo descubierto,
todos sus miembros,
comienza el calor a acariciarme el pelo,
comienza el sol a darme besos,
a susurrar mi contorno con sus dedos desnudando mi vacío y dejando solo eso,
solo eso.

Es cierto, ha caído mi ego,
pero si busco en la mochila seguro que lo encuentro…
No tengo rencor, no me cabe en el pecho, tengo que guardar un sitio para cuando llegue correcto, no tengo ninguna prisa mientras me quede aliento,
y mientras pueda respirar todo estará perfecto.

“Adiós” y al Viento.

a Don Calderón

Como una puta en el campo, de un domingo cualquiera, ni puedo cambiar mi sino, ni buscar otra decendia, pues se sabe que en domingo descansa la tierra.

Esta mañana aludiera

de esta misma primavera, y con dolor en los pies, quiso ser y no fue más que un salto en el camino.

Perdonen si me descuido, pero estamos en domingo, al menos yo, no sé ustedes.



Y alejándose del cielo, que hoy se levanta aflijido, quiero encontrarme y no puedo entre tanta oscuridad, no les miento, y es verdad, que hoy amanecí el primero, quiero decirles, y no quiero, que antes que el sol salí.



No se piensen que les miento.



que salí a la calle y no vi, (para que mearan mis perros), jaleo alguno entre tanto silencio


aburranme estas canciones, lo siento.
asi que, les dejo...